La selectiva memoria histórica de la izquierda
· Lo que pretende la izquierda con la memoria histórica es reescribir nuestro pasado para crear una historia a su medida y así, posteriormente mantener el relato en la sociedad.
Más secciones de interés ► En el portal temático Por Mi de contenidos en español
29/1/2025 ― En plena Transición democrática española hubo dos objetivos clave en los que todos los partidos, de izquierdas y de derechas, estuvieron de acuerdo: la conquista de la libertad y poner punto final a la triste Guerra Civil. Dos metas que, precisamente por ese consenso, forjaron un éxito político envidiable en todo el mundo. Recuerda, fuimos un referente mundial en una transición de dictadura a democracia de forma pacífica.
¿Queréis memoria histórica? ¡¡Tomad taza y media!!
Pero he aquí que, veintisiete años más tarde, cuando parecía que todo estaba superado, apareció en la escena política ―y por pura carambola― un idiota con poder: José Luis Rodríguez Zapatero, más conocido popularmente como «El Idiota». A este presidente del Gobierno se le recordará por muchas cosas, entre ellas el Plan E ―la E de estúpido―, por llevarnos a la ruina económica y por reabrir, con la Ley de Memoria Histórica, viejas heridas que ya estaban cicatrizadas. El Idiota logró incluso superar en poco tiempo al inútil Fernando VII, el peor gobernante de toda la historia de España.
La fuerza de los malvados con poder de Gobierno
Ya ven ustedes: tiene más peligro un idiota con poder que un batallón de malvados. O que un gilipollas reinando.
¡Y aquí estamos!, en 2017, con una España dividida, reabriendo viejas heridas de una guerra civil ocurrida en el siglo pasado, hace casi cien años, y evocando constantemente a Franco, un dictador golpista muerto hace décadas y que, de no ser por estos hijos de puta «recordadores» de la Memoria Histórica, yo, con 61 años, apenas recordaría.
Pero ahora, en pleno auge de la Memoria Histórica, donde todos estos desmemoriados pretenden recordar lo que ni siquiera vivieron, reaparece ETA con su puesta en escena teatral de la pueril entrega de armas. Curiosamente, todos estos defensores de la Memoria Histórica, tan poco dispuestos a olvidar, quieren que todos olvidemos los casi mil asesinatos de ETA y correr un tupido velo para partir de cero. La pequeña diferencia es que víctimas de la Guerra Civil ya no quedan; en cambio, víctimas de ETA hay miles, vivas y reclamando justicia.
Entiendo que ver una calle dedicada a algún general franquista pueda herir los sentimientos de alguien; por el contrario, ver terroristas de ETA en las instituciones o calificarlos como hombres de paz parece ser un ejercicio de tolerancia. O de imbecilidad.
Por cierto, cuando mi hija ve a todos esos etarras en las instituciones, dime: ¿cómo coño le explico que ETA fue derrotada?
Así lo pienso y así lo digo. – Juan Vicente Santacreu
Primero reescriben la historia y luego la recuerdan, la clave: sesgo de información
Uno de los mayores peligros de la llamada memoria histórica no es el recuerdo en sí, sino el proceso previo: primero se reescribe la historia y, solo después, se exige recordarla conforme al nuevo relato. No se trata de rescatar hechos olvidados, sino de seleccionar, enfatizar y omitir de forma interesada. El pasado deja de ser un terreno de análisis crítico para convertirse en un instrumento de legitimación política. Así, lo que se presenta como memoria es, en realidad, una construcción ideológica cuidadosamente dirigida.
La clave de esta manipulación está en el sesgo de la información. Cuando solo se muestra una parte del pasado y se silencia el resto, el ciudadano deja de recordar y pasa a repetir. Se educa a las nuevas generaciones no para comprender la historia en su complejidad, sino para asumir un relato cerrado, emocional y moralmente dirigido. El resultado no es memoria, sino dogma; no es justicia, sino propaganda disfrazada de virtud.
Nuestra propuesta del día:
La ciencia en la sociedad actual española ― No solo hablo de política ni de la memoria historia, existen muchos temas actuales que hacen avanzar a la sociedad y que suelen convivir de espaldas a los interese políticos.
141 - Para empezar el templado de la estructura comienza con fuegos muy suaves y aumenta el calor progresivamente.
♦ Algunos datos más ►
Reabrir viejas heridas que el tiempo, el consenso y la convivencia habían logrado cerrar no es un ejercicio de justicia, sino de irresponsabilidad. Las sociedades avanzan cuando son capaces de aprender de su pasado sin quedar atrapadas en él. Convertir la memoria en un arma política solo sirve para dividir, enfrentar y reactivar odios que ya no tenían espacio en la vida cotidiana de los ciudadanos. No se construye un futuro sólido mirando constantemente por el retrovisor ni reescribiendo la historia según conveniencias ideológicas del presente.
Las heridas del pasado, cuando se manipulan, no sanan: supuran. Y lo hacen contaminando el debate público, erosionando la convivencia y sembrando desconfianza entre generaciones que no vivieron aquellos hechos. El resultado no es reparación ni reconciliación, sino polarización, resentimiento y un relato maniqueo que impide cualquier entendimiento común. Cerrar heridas no significa olvidar, sino asumir que la paz social es un bien demasiado valioso como para sacrificarlo en nombre de intereses políticos coyunturales.
