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Moteros y pasión por las motos

Las motos y el espíritu de los moteros
Foto: Motera: la pasión por las motos no tiene sexo - Contenido especializado

· Motos, viajes, compañerismo y sensaciones únicas. Sumérgete en el auténtico espíritu motero y entiende por qué engancha tanto.



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23/1/2026 ― Este espacio de moteros y motos es un pequeño rincón dedicado a mi mujer, compañera de vida, madre, esposa… y ahora también motera. ¿Se puede pedir más? Era la ilusión de su vida, un sueño que llevaba tiempo rondándole por la cabeza, y por fin decidió hacerlo realidad. Y cuando alguien a quien quieres da un paso así, no queda otra que estar ahí, apoyar y disfrutarlo con ella.





Con cariño a mi motera especial



Desde el día en que Rosa ―mi mujer― me dijo que quería comprarse una moto, la apoyé sin dudarlo un segundo. Lo que no imaginaba es que aquella decisión me iba a acabar involucrando tanto, hasta el punto de vivir la moto casi como si fuera mía. Porque cuando la pasión entra en casa, no entiende de puertas cerradas ni de espectadores pasivos.



Aquí iré contando anécdotas, sensaciones, aprendizajes y cualquier parida que se me ocurra sobre las motos, la carretera y mi motera. Historias reales, sin postureo ni épica artificial, contadas desde dentro, desde la ilusión, el respeto y ese cosquilleo que solo entiende quien ha visto cómo alguien cercano cumple un sueño sobre dos ruedas.
Porque al final, las motos no solo se conducen: se comparten.




Qué es el espíritu motero y la pasión por las motos


La moto no se conduce, se siente. Es la sensación de libertad absoluta, de independencia real, de velocidad medida con los sentidos y no solo con el marcador. Es aventura, es emoción y, sí, también es asumir que existe cierto riesgo, porque vivir intensamente implica responsabilidad y respeto por los propios límites. Cada kilómetro recorrido es una experiencia que deja huella.



Montarse en una moto es una forma de superar miedos, de romper rutinas y de comprobar hasta dónde eres capaz de llegar. No se trata solo de correr, sino de sentir el camino, de leer el asfalto, el viento, los olores y los cambios de luz.



Una pasión que no entiende de edad


La pasión por las motos atraviesa generaciones, aunque cada una la viva de manera distinta. Hay quien empieza joven buscando adrenalina y sensaciones fuertes, y quien llega más tarde buscando desconexión, viajes tranquilos o cumplir un sueño aplazado. Con los años cambia el ritmo, cambia la forma de rodar, pero no desaparece la emoción.



La moto se adapta a cada etapa de la vida: deportiva, naked, custom, trail, clásica… lo importante no es el modelo, sino lo que representa para cada motero.



La simbiosis con la máquina


Cuando vas en moto se crea una relación muy especial con la máquina. No hay filtros, no hay carrocería que te aísle. Cada vibración, cada respuesta del motor y cada curva se transmiten directamente al cuerpo.
La moto acaba siendo una extensión del piloto, y el piloto aprende a escucharla, a entenderla y a cuidarla.
Por eso muchos moteros hablan de su moto casi como si fuera un ser vivo: porque hay confianza, respeto y complicidad. Son demasiados momentos compartidos con la máquina.



Viajar en moto: otra forma de descubrir el mundo


Un viaje de vacaciones en moto se vive de una forma completamente distinta. No es solo llegar al destino, es disfrutar del trayecto. Parar donde apetece, descubrir carreteras secundarias, pueblos perdidos y paisajes que desde un coche pasarían desapercibidos.
Viajar en moto es viajar más despacio con otro ritmo, pero vivir más intensamente. Cada parada cuenta, cada conversación improvisada también.



El compañerismo entre moteros en las quedadas y concentraciones


El compañerismo entre moteros es un sentimiento muy arraigado. Existe una especie de código no escrito: ayudar al que lo necesita, saludar al cruzarse, parar si alguien tiene un problema en la carretera. Da igual la cilindrada, la marca o el estilo: si vas en moto, eres de los nuestros. Este respeto mutuo crea un vínculo difícil de explicar a quien no lo ha vivido.



Las quedadas entre moteros se viven con una intensidad muy peculiar. Es curioso cómo en una concentración donde nadie se conoce, se genera la sensación de estar entre compañeros de toda la vida.
Charlas espontáneas, risas, rutas compartidas y anécdotas que se cuentan como si hubiera una historia común previa… y en cierto modo la hay: la pasión por las motos.



El espíritu motero: respeto, cabeza y carretera


Hay algo que todo motero aprende con el tiempo: la libertad que da la moto va siempre acompañada de responsabilidad. Conducir con cabeza, respetar la carretera, a los demás usuarios y a uno mismo forma parte de la cultura motera auténtica. La verdadera experiencia no está en ir más rápido que nadie, sino en llegar siempre para seguir rodando.
Con cariño para mi motera Rosa. – Juan Vicente Santacreu



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Nuestra propuesta del día:

El robo encubierto de las Inspecciones Técnicas de Vehículos ― Bajo la apariencia de la seguridad vial, los políticos han encontrado en esta ley en una forma muy rentable de recaudar y conseguir «sobres», una practica muy común en España.





Recuerda:

1302 - Es normal que aparezcan grietas pequeñas. Las puedes rellenar con la misma mezcla de barro y arena. Mantenlo revisado cada cierto tiempo.


♦ Algunos datos más ►

Ser motero no es una moda ni un postureo actual. Es una manera de sentir, de viajar, de compartir y de vivir la carretera con los cinco sentidos. Quien lo prueba, lo entiende. Y quien lo entiende, normalmente, ya no lo deja.





Observa que la pasión por las motos es atemporal desde que se comercializaron, una ilusión que ha creado adeptos en todas las generaciones.