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Economia
¿Que crisis?
Éste era el título de
un disco de musica de
Supertramp editado en 1975, un año muy
lejano en el tiempo pero
que guarda una estrecha relación con este 2008 protagonizado
en lo económico por
el encarecimiento del petróleo y, en efecto, una crisis
financiera y empresarial de grandes proporciones. Si nombres
de rancio abolengo en el mundo de las finanzas, como Lehman
Brothers, Merrill Lynch y Morgan Stanley, se han visto afectados
hasta tal punto que en unas pocas semanas han visto amenazada
su supervivencia, quizás te preguntes qué va
a ser de ellos.
La modesta respuesta
que podemos aportar es que en estos tiempos se
han de cumplir dos condiciones para asegurar la viabilidad de una
empresa: una buena gestión de la empresa y pertenecer a un
sector en auge.
Como es natural, a la primera de estas condiciones economicas deberán responderse
a sí mismos empresarios, directivos y accionistas. Respecto
a la segunda cuestión, el sector electrónico puede
considerarse afortunado.
Salida para la crisis
Es obvio que un clima económico
adverso puede tener efectos generalizados, pero no es menos razonable
afirmar que existen otros factores de peso que ayudan a la
economia a aminorar esta influencia negativa.
Para el sector que nos ocupa,
la expansión
de la
Electrónica en
incontables aplicaciones debe servir para mitigar los efectos de
la crisis.
El enorme impulso que ha cobrado
la
incorporación de elementos electrónicos al automóvil o la iluminación basada en diodos LED son tan sólo dos
ejemplos que van a tener continuidad, pues es impensable una marcha
atrás en estas tendencias.
Economia
Otros factores de crisis que
juegan en contra de la actividad economica del
sector, como la deslocalización,
que entre los años
1995 y 2007 ha provocado que la participación de la producción
electrónica en
Europa Occidental haya pasado del 21% al 15%; en paralelo, la participación
de la producción en China
ha aumentado del 3% al 20%.
Sus efectos economicos sobre el tejido empresarial y
sobre la facturación de las empresas,
europeas y españolas,
son bien conocidos, pero lo cierto es que el mercado europeo sigue
siendo enorme y lleno de oportunidades.
Además buena parte
de la demanda en España corresponde
a una amplia diversidad de subsectores industriales, y a tiradas
cortas y medias que pueden asumir distribuidores, subcontratistas
y fabricantes nacionales.
Es de esperar que los presupuestos para 2010 sean prudentes,
pero no existen argumentos de peso que insistan en un pesimismo
excesivo y perjudicial para un sector que ha demostrado como
pocos su capacidad de renovación ante la crisis.